Lo que dejó el 2020

Cada inicio de año suelo establecerme una serie de objetivos y metas laboralmente hablando. Me gusta planear las actividades que realizaré en el transcurso del año con el fin de organizar tiempos, horarios, apartar espacios, etc.

Contar con esta organización y proyección del trabajo (por lo menos desde el campo artístico), me permite resolver con tiempo posibles imprevistos;  he trabajado bajo esta estructura desde hace ya varios años, y este 2020 no iba a ser la excepción.  

En los primeros días de enero ya estaba programando el primer semestre de actividades, agendando funciones en teatros, restaurantes, escuelas, y todo iba marchando conforme marcaba el plan, hasta que llego marzo. 

Aquél marzo del 2020 tenia una cartelera muy variada, además de viajes fuera de la ciudad. Me encontraba participando en cumbre Tajin, algo que anhelaba desde hacia facil 8 años. Se escuchaba mucho el rumor sobre la suspensión de actividades por la pandemia, y aunque era difícil de creer o visualizar la gravedad de lo que se avecinada, fue un mensaje recibido a las 7am la señal de que todo estaría en pausa: Se cancelaban las actividades de cumbre Tajín, y posiblemente pasaría lo mismo con las demás actividades que se tenia programadas para el resto del mes . 

He de confesar que tenia una gran resistencia a asumir lo que estaba ocurriendo, incluso pensé que seria a lo mucho 2 semanas de estar “guardados”, como cuando fue la influenza en el 2009. Decidí esperar a que pasaran esas pocas semanas para retomar las actividades como si nada hubiera pasado, no obstante, cuando se cumplió el primer mes de encierro, fue que descubrí que esto iba a tomar mucho más tiempo del esperado.

Contaba con dos opciones, esperar a que todo pasara, o adaptarme y crear un nuevo modelo de negocios vigente a la situacion pandemica. Al ser una persona que no le gusta permanecer con los brazos cruzados, opté por la segunda opción.  

Comenzar a crear Kits para que los niños hicieran sus propios títeres, experimentar con otras técnicas de construcción de títeres, retomar mi marca personal, y sobretodo: Replantearme que se puede hacer desde la virtualidad para continuar activa y generando un ingreso. 

Existian muchos memes donde se expresaba que nadie visualizó en su FODA una pandemia mundial. Al ser esta una situacion global que nadie habia vivido anteriormente, no existen manuales de qué hacer en caso de pandemia. Muchas empresas cerraron al no contar con ingresos, otras crecieron y tuvieron un mayor alcance. Personalmente tuve que recurrir al ensayo y error para buscar nuevos caminos, hubo ideas que parecían muy buenas pero que no dieron los resultados esperados, sin embargo, de los errores y el fracaso se aprende.

Ante toda la expectativa e incertidumbre que hubo este 2020 surgen varias preguntas de reflexión: 

¿Qué tanto estás dispuesto a innovar (hacer algo que no habias hecho con anterioridad)? ¿qué tanto te resistes al cambio? ¿Qué tanto tienes esta necesidad de control y de saber que va a ocurrir? ¿Qué tan flexible eres ante las nuevas normalidades? Hoy ya es 30 de diciembre, han pasado ya más de 9 meses desde que todo esto comenzó aquel 21 de marzo. Aún no existe certeza sobre la fecha en que podamos regresar al estilo de vida que teníamos antes. Personalmente no creo que regrese a ser igual al 100% en varios años.  

En conclusión, considero que este año fue una pausa que quizá más de uno necesitaba, detenernos para ver la vida desde otro enfoque, redescubrirnos, sorprendernos, pero sobretodo, sabernos resilientes. Y si tuviera que decir en pocas palabras lo que aprendo de este año es:  Innova, equivócate, aprende y vuelve a intentarlo.