Mi vida en la gestalt

Existen diversas corrientes psicológicas y filosóficas que nos pueden servir como guía por la vida. Algunas son restrictivas y otras son más holísticas. Por lo que cada persona se va a sentir más identificada con alguna según su propia escala de valores, sistema de creencias y educación.  

Quiero mencionar antes de otra cosa que no hay una corriente que sea mejor que otra, lo importante es que cada quién encuentre la que mejor se acomoda a su ideología, experiencias de vida, carácter y sobretodo, la que le ha funcionado o le ha permitido sentirse mejor en situaciones de crisis. 

En mi caso particular, la Gestalt ha sido un estilo de vida que me ha acompañado desde corta edad. Mi madre es psicóloga con especialidad en educación humanista, y cuando yo tenia cerca de 8 años, ella ingresó a una maestría en psicoterapia Gestalt. Como niña yo no entendía mucho de lo que ella hacia como psicóloga, pero tampoco tuve interés en averiguar más al respecto, sin embargo, puedo identificar con el paso de los años que la forma en que fui educada seguía muchos de los principios Gestalt: identificar y respetar mis emociones, asumir las consecuencias de mis actos, haciéndome responsable de estos.  

A los 18 años tuve mi primer acercamiento real con la Gestalt de manera mas consciente, pues fue cuando lleve mi primer proceso terapéutico, el cual me ayudo a poder trascender la situación que me aquejaba en aquel entonces, entre otras cosas. En el ultimo año de la carrera, descubrí que en el quehacer escénico me faltaba contar con herramientas para poder guiar a los actores, ya que una problemática muy común que se da en las artes es que se tiene que trabajar con las emociones, por lo que se pueden abrir heridas o situaciones no trabajadas, y es un tanto peligroso e irresponsable dejar a la persona en crisis; por lo cual decidí ingresar a la maestría en psicoterapia Gestalt, ya que la vi como una excelente opción para poder integrar estas herramientas en el campo artístico. 

Al ingresar a la maestría, por ser una psicoterapeuta en formación, de manera obligatoria debía de ingresar a un proceso terapéutico de 50 horas, lo cual corresponde aproximadamente a un año de terapia. Tras haber tenido un proceso de terapia años antes, sabia que era lo que podía enfrentar. La pobre ilusa de mi pensaba que no tenia muchas cosas en las cuales trabajar, pues me encontraba en un punto bastante estable (emocionalmente hablando), es decir, sin crisis aparentes, pero me encontraba abierta a trabajar lo que fuera surgiendo. Conforme fui adentrándome al proceso, descubrí que tenia demasiadas cosas que trabajar de mi: flexibilizar mi carácter, mejorar mis habilidades de contacto, mis fronteras de contacto, resistencias, en fin, era toda una reestructuración que nunca hubiera imaginado, ya que según yo “no estaba tan mal”.

El proceso de terapia, más las clases que eran teóricas y prácticas (me caían muchos veintes porque podía integrar la experiencia desde la teoría), más lo que la misma vida me iba poniendo, me llevó a un proceso de redescubrimiento, darme cuenta y toma de responsabilidad de mi misma. 

No ha sido un camino fácil, pero se ha vuelto en un estilo de vida que sigo o procuro seguir. Asumirme como un ser humano, que tengo fortalezas y debilidades, y que por ser terapeuta no significa que no tenga crisis o situaciones que me rebasen. Si, cuento con muchas herramientas, pero también requiero acompañamiento y apoyo por parte de mi terapeuta o de mi red de apoyo. Incluso, cuando alguna situación me rebasa y no quiero seguir muchas de las habilidades que desarrollé en terapia, soy consiente del motivo que me lleva a eso, siendo responsable de las posibles consecuencias de mis actos, es decir, aún en esa toma de decisión aparentemente irresponsable sigue permeando la palabra RESPONSABILIDAD.

De manera resumida, te puedo compartir aquellos principios que asumo de la Gestalt como parte de mi estilo de vida:

  • No puedo controlar la forma en que van a reaccionar las personas, pero si en cómo yo decido tomar las cosas, y la forma en que me pueden afectar. 
  • Se vale equivocarse, pues de estos errores siempre se pueden aprender cosas. Soy humana.
  • Estamos en constante cambio. Todo es temporal y momentáneo. 
  • Cuando veas que las cosas no salen como esperas, pregúntate ¿Qué tengo que aprender de esto?
  • No hay coincidencias. 
  • Se vale sentirme enojada y/o triste. Hay que darle validez a cada una de las emociones que experimento.

Estos solo son algunos de los aprendizajes que me ha traído esta corriente, y conforme pasa el tiempo, siempre descubro algo nuevo, me caen nuevos veintes, incluso con mis pacientes me doy cuenta de muchas cosas de mí misma que me permiten crecer a la par que ellos. 

Lo importante es que cada uno pueda encontrar esta forma de ver la vida que le sea de más ayuda. Yo he encontrado mucha luz en la Gestalt, y tú ¿bajo qué principios te guías? 

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