¿Cómo superar los miedos?

Hace mucho tiempo que había tenido ganas de escribir en torno a esto, pero no me había dado el tiempo de aterrizarlo en papel. Soy psicoterapeuta Gestalt, y he estado con pacientes desde el 2014.

Los pacientes arriban a consulta por diversos motivos; problemas familiares, vida en pareja, etc. Uno que me ha llamado mucho la atención, es la falta de seguridad para tomar algunas decisiones y sobretodo ACCIONES.

Este tipo de pacientes, saben habitualmente que tienen un problema y buscan trascenderlo, pero el miedo es un factor determinante para no tomar cartas en el asunto, por lo que, al no encontrar las herramientas para superarlo, es que llegan a un proceso de terapia.

En el consultorio, al ser un proceso centrado principalmente en el presente, surgen diversos temas. Ellos me comparten sus intereses, sus temores, y uno que en particular que me ha saltado con más de un paciente, es el tema de APRENDER A NADAR.

Este tema no lo tienen como algo central en su vida, ya que no es el motivo de consulta, ni siquiera forma parte del objetivo dentro de la terapia, que sería “superar el miedo a nadar” o “aprender a nadar”, pero curiosamente, muchos de estos pacientes que entran al proceso de terapia sin saber nadar, salen ya nadando, irónico, ¿verdad?

El miedo generalmente se asocia a los introyectos negativos, que son estas creencias negativas que se tienen en torno a algo, esto se ve reflejado en el miedo al fracaso, a lo desconocido, al que dirán. El miedo a su vez va ligado a una necesidad de seguridad, que va de la mano del control (querer que las cosas sean como yo espero o planeo).

El agua, es un elemento vital para el consumo humano, y tenemos una relación muy estrecha desde el momento de nuestra concepción. Al estar en el vientre estamos rodeados de líquido, sin olvidar que nuestro cuerpo está formado por el 70% de agua.

Muchos niños aprenden a nadar a corta edad, pues se dice que es lo más recomendable, no obstante, hay muchas personas que les gusta estar en las albercas o en la playa, pero siempre y cuando no signifique mojarse la cabeza o hundirse, ya que eso implica un riesgo. Otras se pueden meter a una alberca un poco mas profunda, pero no pueden estar lejos de la orilla, por temor a ahogarse. Experimentar el miedo es parecido.

Los pacientes reportan estar familiarizados con su entorno, pero cubrir su necesidad o tomar su decisión, es como adentrarse a esas aguas profundas y peligrosas, ya que al no saber nadar, implica ahogamiento. En este caso, puedo hacer una analogía de las herramientas que se desarrollan en el consultorio, como este “aprender a nadar”. Si tu sabes nadar, puedes ir y venir en aguas profundas, porque sabes que tienes la capacidad de hacerlo, conoces el riesgo, pero no es algo que sea una limitante.

Saber nadar o no, también va relacionado a ¿quien te enseñó a nadar? ¿Fue alguien que te inspiro confianza? Yo puedo compartir que nunca he tomado clases de natación, pero mi papá me enseñó lo básico (flotar, hacer bucitos, trasladarme), por lo que quizá no tengo técnica para una cuestión competitiva, pero se que no me ahogo. Existe la anécdota de una vez que fuimos de vacaciones, estando en una lancha, nos dijeron que quien quisiera adentrarse en el agua, lo hiciera (cabe mencionarse que eran aguas muy profundas), mi papá me comento si quería meterme y yo asentí, confiando totalmente en que no me iba a pasar nada, porque ademas de que se flotar, contaba con una fuente de confianza y apoyo que me daba seguridad. Mas tarde, mi madre me contó que a mi papá le sorprendió la confianza que le tuve, ya que si él hubiese estado en la misma situación con su padre no lo hubiera hecho. También confesó que a el le dio miedo que me pasara algo, pero no me comentó nada para no transmitírmelo.

Llevando esto a consultorio, de repente veo a mis pacientes como si fueran esta persona que tiene que adentrarse en el agua profunda, y yo soy quien les puede mostrar formas de hacerlo que sean seguras para ellos, tal como aprender a nadar.

Como mencioné anteriormente, cuando toco el tema con mis pacientes de ¿qué cosas les da miedo? Comparten que nadar es algo que han querido aprender, pero lo han evitado, saben que quieren cambiar eso, pero no han tomado ese valor de ir a inscribirse. Yo los llevo a darse cuenta sobre qué es lo que hace que no vayan; en parte el desconocimiento del proceso, porque se van a su zona de fantasía y ven cosas negativas, por lo que les comunico que es un proceso, así como el venir a terapia, que, al llegar a una primera sesión, cuando es tu primera vez, imaginas muchas cosas, pero conforme pasan las sesiones, se descubre que no es tan terrible como se pensó en un inicio. Así es aprender a nadar, así es superar los miedos.

Tras esto, la mayoría de mis pacientes se han dado la oportunidad de ir clases de natación, esto les ha servido como herramienta para crear confianza en si mismos, de que SON CAPACES de superar estos miedos y de hacer algo nuevo. Como aprenden a nadar relativamente rápido, cuando emerge el tema del miedo en otros aspectos de su vida, es devolverles esto que ya lograron, llevarlos a ver si situación con esta metáfora de aprender a nadar, lo cual les da mayor seguridad y confianza.

Esto es algo interesante, pues recientemente, comencé proceso con una paciente y en la primera sesión, al establecer los objetivos del proceso, surgió el tema del miedo a hacer cosas, a lo que le pregunté si sabía nadar, su respuesta fue no y que no sabía porque le daba miedo. Ese día fue el que me dije, es algo que quiero compartir. El aprender a reconocer todas estas cosas que hemos podido trascender, que al ser algo cotidiano o aparentemente simple, dejamos de verlo como un logro y olvidamos que tenemos la capacidad de superar eso y más…

En estos procesos, siempre es bueno contar con el acompañamiento del psicoterapeuta, ya que muchas veces funge como aquella persona que brinda estas herramientas para poder irnos a nadar en esta alberca llamada vida, disfrutándola de la mejor manera posible, aventurarnos a conocer cosas nuevas, vivir nuevas experiencias, sumergiéndonos hasta nuevos horizontes, sabiendo que siempre podemos volver a esta zona que nos brinda seguridad cada vez que sea necesario.

Deja un comentario