Cómo se da la creatividad en la infancia

Es bien conocido de manera empírica que los niños son muy creativos, generalmente las personas se refieren a sí mismas como creativas en su infancia; Gardner (2005) menciona que los años en que uno se encuentra en el preescolar, es la época de oro del desarrollo de la creatividad, sin embargo, conforme van creciendo y se van haciendo más adultos, toda habilidad artística va en decaimiento, es decir, se va atrofiando.

Principalmente en la etapa de la infancia es cuando comienzan a deteriorarse y disminuir estas capacidades, porque a pesar de dar herramientas en diversos campos, al mismo tiempo limita y reprime la curiosidad y capacidad de asombro del niño. Esto se da en primera parte debido a que la educación está más encaminada al desarrollo de habilidades lógico-matemáticas, es decir, en fortalecer el pensamiento convergente, favoreciendo la organización de ideas, pautas, esquemas (Bono, 2004).

En segundo término, se considera al pensamiento lateral. El pensamiento lateral, se desarrolla y apoya principalmente en el arte, esto es, a partir de diversas manifestaciones artísticas, el niño aprende a sentir, mostrar ideas y sentimientos a través de otro vehículo diferente a la palabra, permitiéndole aprender de sí mismo, descubriendo sus capacidades y habilidades particulares (Bono, 2004).

Cabe mencionarse que no todas las personas se ven afectadas por el paso de los años, pero por otra parte, si hay ciertos factores que insiden en el atrofiamiento creativo. Algunos de estos factores son: la escuela, los mismos adultos, las pautas sociales y culturales, entre otros. Un ejemplo claro de esto se puede vislumbrar en el inicio del libro de “El Principito” de Antoine de Saint Exupery, que el niño dibuja una boa devorando una serpiente y los adultos son los que coartan su creatividad por sus dibujos tan abstractos, decidiendo dejar su posible futuro como pintor o dibujante. Esto se puede vislumbrar debido a que hay un sometimiento a no salirse de los esquemas preestablecidos.

En el periodo de la adolescencia, en comparación de la infancia, los gustos de los individuos se tornan más amplios ya que aceptan innovaciones y cosas fuera de lo establecido, existe un cierto rechazo por lo aceptado, precisamente por esta constante búsqueda de identidad. Se dice que en esta etapa se puede recuperar lo que se fue perdiendo en el periodo de la infancia, pero muchas veces ocurre lo contrario y se va limitando aun más la creatividad (Csikszentmihalyi, 1998).

Csikszentmihalyi (1998) narra que la creatividad en general, es algo que se da de manera natural y el ser prodigioso no es requisito, lo importante es desarrollar la curiosidad, la cuestión es que se debe de estimular. Los padres poseen gran parte de la responsabilidad de estimular el interés y la creatividad en los niños y lo realizan de diversas maneras, algunos, por ejemplo, lo tratan como a un adulto, pero otros, se preocupan de validar sus intereses y en alentar al niño a probar y equivocarse. Esto es muy importante de considerar ya que, si se le juzga al cometer errores, va a comenzar a crear una resistencia a hacer algo diferente, porque “qué tal si se equivoca”.

También expresa Csikszentmihalyi (1998) que otra cosa en la que apoyan es ayudarlo a descubrir su vocación, es decir, que detecte cuáles son sus intereses, para que se encuentre ansioso por crear, explorar, experimentar e inventar, pues si no hay nada que le llame la atención, va a carecer de motivación alguna y de curiosidad, conceptos claves para despertar esta chispa creativa, no obstante, este punto es muy delicado ya que si el niño muestra interés por una actividad como el ser artista, cuando se es pequeño se apoya, pero si con el paso del tiempo desea realmente dedicarse a eso, muchos padres se horrorizan ante tal idea, mostrando una contradicción sobre todo lo que le han mostrado a lo largo de su vida. Una forma de estimular de manera indirecta, es a partir de modelar, pues si el padre es curioso, el niño es posible que repita esta conducta aprendida en su cotidianidad.

En muchas ocasiones, los padres pueden poseer todo el interés de apoyar el desarrollo vocacional de su hijo, pero no cuentan con los recursos necesarios, pero el simple hecho de apoyar en la modelación de carácter y creación de valores, llega a ser un gran aporte ya que puede permitir que el mismo niño busque soluciones y esto potencialice su creatividad, sin necesidad de una educación formal.

Por otra parte, Csikszentmihalyi (1998) dice que respecto a la ejecución de actividades artísticas, en los primeros años, el niño al no conocer las normas, se deja guiar por sus dotes artísticos, es decir, estos le guían, por el contrario, el adulto posee un conocimiento de las normas preestablecidas y a comparación del niño, este debe de controlar sus dotes ya que sabe las posibles consecuencias al decidir no seguir las normas, creándose miedos, tabús y dogmatismos del deber ser, en lugar del querer hacer.

El juego infantil, por ejemplo, es un componente básico en la educación ya que es indispensable para el aprendizaje y favorece en gran medida el desarrollo de la creatividad. Es a partir del juego que se desarrolla la capacidad para resolver problemas de manera creativa, el pensamiento divergente y las habilidades sociales, permitiéndole al niño expresar lo que se piensa y siente, que a su vez favorece en su madurez emocional ya que hay un mejor autoconocimiento y actualización del self ante diversas circunstancias. El niño juega sin prejuicios, sin miedos ya que es algo muy natural para él, es donde incorpora y experimenta nuevos roles, formas de reaccionar ante diversas situaciones y la aceptación de mundos imaginarios y extraordinarios, se permite inventar e innovar, dándole placer y gozo (Csikszentmihalyi, 1998).

El niño conforme va creciendo, se va sintiendo menos apto para jugar, lo ve “para niños”, siendo que cuando llega a la edad adulta, la mayoría no se aventura a jugar nuevamente, por todos los prejuicios que se van conformando a lo largo del tiempo.

Existe una frase que encontré de Pablo Picasso en internet, que considero muy acorde y es con la que deseo finalizar respecto a la creatividad en las personas:

“Todos los niños son artistas. El problema es cómo seguir siéndolo cuando creces”.

Fragmento de mi Tesis: “La incidencia de los introyectos negativos en los bloqueos creativos en alumnos de la ESAV”

Bibliografia:

Bono, E. (2004) El pensamiento creativo: el poder del pensamiento lateral para la creación de nuevas ideas. México: Paidos

Csikszentmihalyi, M. (1998) Creatividad: el fluir y la psicología del descubrimiento y la invención.España:Paidos

Gardner, H. (2005). Arte, mente y cerebro. Una aproximación cognitiva a la creatividad. Barcelona: Paidos.

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