¿Cómo realizar tu proyecto artístico sin beca?

Como artistas, muchas veces se nos enseña que para poder vivir del arte debemos aspirar a las famosas “BECAS” o “ESTIMULOS”.

¿Esto de qué trata? Existen instituciones federales y estatales que otorgan un estímulo económico para poder crear y desempeñar tu labor como artista, sin tener la preocupación de cómo financiarlo. Esto es, cuentas con un  presupuesto para poder desarrollar tu proyecto artístico en un lapso determinado de tiempo.

Pero esto tiene un gran inconveniente: son pocos los estímulos que se entregan, en relación a todos los que llegan a aspirar.

En mi experiencia, las ocasiones que he solicitado no he tenido la fortuna de ganarme alguno de estos estímulos, lo más cerca que he estado, es ser invitada a los proyectos de algunas personas que han sido beneficiadas.

El ganar o no ganar una beca tiene que ver con el proyecto que propones, tu curriculum y yo creo que mucho la suerte.

Siempre que veo los resultados y no veo mi nombre, de inicio siempre me genera incomodidad, decepción, más al ver que muchos que se la ganan, en todo el año no producen ni están en escena, y sólo de esta manera se ponen en activo nuevamente, pero en algunos casos no siempre.

Al no ser ganadora o acreedora a este tipo de estímulos, me vi en la necesidad de volverme aferrada realmente a mis proyectos.

Tomé la postura de llevar a cabo mi proyecto con o sin beca. Quizá sería más tardado, más difícil en el sentido de cómo financiarlo, pero eso me permitió ser más creativa, en el sentido de cómo solucionar escénicamente y económicamente todo lo que podía implicar un montaje.

Esto me hizo ver la importancia de contar con un FONDO DE AHORRO en mi compañía, la manera de distribuir los recursos financieros con que cuento, así como encontrar otras formas de financiamiento.

Supongo que si hubiera ganado la beca desde el primer intento, hubiera desaprovechado mucho el dinero o lo hubiera malgastado. Tendría una perspectiva de las cosas muy distinta a la que tengo hoy en día.

Me obligó a buscar otras alternativas, me hizo cuestionarme qué tanto estaba dispuesta a sacrificar e invertir en mis proyectos, y preguntarme si quería dedicarme realmente a hacer teatro.

Quiero aclarar que no estoy en contra de estos estímulos, es más, yo cada que puedo concurso, pues no quito el dedo del renglón, pero no doy por hecho que seré ganadora, sé que si el día de mañana me gano algo, será mucho más ágil el proceso de producción, pues destinare los recursos de una manera distinta, sin embargo, tengo claro que si no me la gano, de todos modos realizaré el proyecto.

Te invito a que si solicitas algún estimulo y no eres beneficiado, te cuestiones realmente si quieres dedicarte al quehacer escénico. Si decides aceptar el reto no te desanimes, da mucho orgullo y satisfacción crear algo que te ha costado tanto trabajo, valorándolo aún mucho más a si lo hubieras tenido de manera fácil, además que te servirá para demostrarte que sí se puede.

En mi caso particular, los espectáculos propuestos que no fueron afortunados de ser patrocinados por el estado, fueron estrenados el mismo año en que solicitó el estímulo, y cuentan con más de 10 funciones a público, teniendo siempre la intención de seguirlos moviendo, precisamente para recuperar la inversión y contar con una ganancia a mediano y largo plazo.

Con el paso de los años, he observado que muchos de los proyectos beneficiados (no todos obviamente), sólo cumplen con el requisito de las funciones que proponen en el proyecto y nunca más vuelven a ver la luz del sol, no tienen una continuidad; siendo que uno de los objetivos de estos estímulos es que cuentes con una fuente de trabajo que te genere un ingreso, para que no dependas del estado, o así yo lo veo.

¿Qué sentido tiene trabajar un proyecto todo un año, si sólo vas a dar unas 9 funciones, cuando lo puedes explotar mucho más?

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