¿Cómo dejar de odiar nuestra disciplina artística?

Las personas que nos dedicamos al campo de las artes, llegamos ahí por haber tenido un acercamiento en algún momento de nuestra vida que fue trascendente, y que nos hizo voltearlo a ver, al grado de decir, quiero hacerlo yo también. 

Uno se dedica ya sea al teatro, danza, música o artes plásticas por elección propia, por esta experiencia que generó curiosidad por saber más de él. Conforme uno se adentra más, ya sea al ingresar a una educación formal, o simplemente por tomar talleres donde se aprenda de éste, el tipo de relación que se tiene cambia: deja de ser una relación de amor, y se torna muchas veces en una relación amor-odio. Es muy interesante cómo algo que llegas a querer tanto, también lo llegas a sufrir o detestar, y en el peor de los casos, lo eliminas de tu vida. 

Me ha tocado escuchar a varios conocidos y colegas que están peleados con la disciplina artística que ejecutan, como si esto fuera una persona. Se refieren a su disciplina como si fuera un ente que les ocasiona dolores de cabeza y malestar emocional. Algo que en lugar de generar bienestar, los torna inseguros, con muchos miedos, resentimientos y con una pérdida en el disfrute de su quehacer artístico. 

Yo que tengo una licenciatura en teatro, he de admitir que en alguna etapa de mi vida, así como muchos, llegué a odiar al teatro y a estar peleada hasta cierto punto con él. Pero con el paso del tiempo, he caído en cuenta de que el teatro no es nadie, simplemente ES. Lo mismo con las demás disciplinas artísticas. Ahora prefiero verlo como el resultado de un proceso. Existe porque hay quienes lo realizan y quienes lo observan, si no se da ninguno de estos dos elementos, simplemente no existiría. 

El arte no es quien decide quien es bueno o malo, ni quien asigna premios. El arte no te defrauda, ni te queda mal. No te dice NADA, porque no es un ente. 

Si comenzamos a ver un poco más de fondo aquello que nos hace decir lo que decimos de nuestra disciplina, y le ponemos nombre y apellido, es mucho más fácil poder identificar aquello que nos esta lastimando o haciendo daño realmente. 

Las cosas por las que generalmente nos peleamos con el arte tiene que ver con las mismas personas que se dedican a éste, por la falta de compromiso, criticas, falta de confianza en si mismo, expectativas muy altas sobre el trabajo que se debe de realizar. Esas personas si existen, y no por ello es que tengan la razón absoluta sobre un tema. Si logramos ver aquello que nos molesta o incomoda, se puede determinar si es algo que está en nuestras manos el poder cambiar o es algo que esta fuera de nuestro alcance. Será mucho más sencillo quitarle el poder a aquello a lo que se lo estamos depositando, y poder recuperar todo lo que hemos perdido con el paso del tiempo: la felicidad por hacer lo que hacemos. Este no es un camino sencillo, se requiere trabajar nuevamente en la confianza en sí, y sobretodo identificar para que o para quien hacemos lo que hacemos.

Una respuesta a “¿Cómo dejar de odiar nuestra disciplina artística?”

  1. El teatro es, al mismo tiempo yo soy, ya soy… El teatro no me debe nada, y yo no le debo nada al teatro. Ambos uno ser y otro arte podríamos existir de manera independiente, es más ya lo hacemos pero el maravilloso choque que genera nuestra vida al contacto con el arte, con el teatro, me recuerda que todos tenemos un camino y que yo elijo este todos los días. Gracias por compartir. Saludos

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