Cómo comenzar un proyecto nuevo… otra vez

Crear y consolidar un proyecto artístico es una labor que puede llevarnos toda la vida. Ser constantes, vigentes y con una presencia implica muchas horas de trabajo, que en muchas ocasiones no se ve remunerado inmediatamente. Esto es algo que desmotiva a más de uno, pues surge la pregunta ¿para qué me esfuerzo tanto en algo que no me deja nada?. 

Por otra parte, trabajar bajo un nombre permite generar una marca, es decir, esta imagen o nombre que se queda en el consciente – inconsciente de las personas. Esto aplica a todo, comida, productos de belleza, ropa deportiva, productos culturales-artisticos y artistas, etc. 

Después de trabajar varios años bajo un mismo nombre, y si se hace de la manera adecuada, se logra un posicionamiento. Es decir, las personas comienzan a recordar tu nombre y las cosas que haces, invitándote a trabajar y recomendando lo que haces. 

Ahora bien, presentarte con un mismo nombre, tener una dinámica de trabajo establecida, un modelo de negocios y tener resultados, hace que no se conciba la idea de iniciar nuevamente este proceso, o por lo menos para mi no lo era en su momento. 

¿Cuántas veces nos hemos aferrado a algo que nos ha implicado mucho trabajo lograr? He conocido personas que estudian medicina, que realmente no les apasiona, pero como les implicó muchos años poder ingresar a la carrera, por mero orgullo siguen, y este fenómeno se repite en muchos campos profesionales y laborales. Y bueno, esta pregunta tuvo un sentido muy fuerte para mi este año.

Personalmente, me encontraba aferrada a trabajar con un nombre que me implicó tiempo, esfuerzo y mucho dinero (impresiones de tarjetas, lonas, carteles, boletos, playeras, etc.). Pensar en tener que cambiar toda una imagen corporativa era algo que me abrumaba, pues ya conocía lo que iba a tener que hacer, reinvertir y deshechar.

Sin embargo, la vida, el destino o como le quieran llamar me hizo hacer lo que no quize hace unos años: comenzar de nuevo. La noticia no fue del todo sorprendente para mi, pero con más herramientas, conocimientos, y un equipo que me respaldaba, fue una situación que la pude tomar con otra actitud. 

Quien se ha dado a la tarea de emprender, sabe que no es una labor sencilla, pues implica mucho tiempo lograr aterrizar al 100% qué se quiere hacer, y aun más tener el impacto esperado. ¿Qué pasa cuando tenias mucho de este camino ya trazado previamente? Facilita mucho el trabajo, pues como mencioné antes, simplemente es seguir haciendo lo que ya se hacía, pero con un nuevo nombre, e inclusive concepto.   

A veces pensar en recorrer por segunda vez el mismo camino puede ser abrumador, sin embargo, al conocer el rumbo, se vive este trayecto de manera distinta. No caminas por donde pasaron tus pasos la primera vez, ahora puedes ver aquellas cosas con las que te tropezaste y evitarlas; ya no caes con la misma piedra, pues cuentas con la sabiduría que en un primer viaje no tenias. Se vuelve incluso en un camino mucho más seguro.

Existe una frase popular que dice: «La Suerte es de todos, el éxito de quien lo trabaja», y aplicado a este contexto, puedo concluir que “el nombre no hace el éxito, sino quien lo trabaja”. 

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